miércoles, 24 de noviembre de 2010

TINTO CON SAL

En una de las visitas domiciliarias realizadas en la vereda Peñas Blancas donde realice mi última practica docente, me ocurrió un episodio poco común.
Un joven muy atento me ofreció el famoso tinto que caracteriza una visita, como la charla se hacia amena pues no vi ningún problema en aceptarlo.
Al pasarlo, traía consigo la cucharita y el tarro donde se guarda el "azúcar". Su hermana, la madre de familia a la que estaba visitando preguntó por qué ese tarro y el le dijo que por su necesitábamos más azúcar.
Con las ganas de ese tinto y en la punta de mis labios escuché tal alarido, carcajiando la señora me dijo "no se lo tome, esta vaina esta con sal que elevado este muchacho"
Ay que cosas tan hermosas me pasaron por allí, hice grandes amistades y aprendi de todos si.

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